La semana pasada hablábamos de prosperidad.
Derrumbamos algunas creencias falsas sobre eso tan bonito que es alcanzar nuestro máximo potencial.
También te decía que hay una forma de acelerar el proceso.
Hoy te cuento cómo.
Antes de eso, quiero agradecer a todos los que me han escrito con sus reflexiones sobre el último artículo.
Me alegra mucho saber que algunos están comprometidos con HACER que las cosas pasen y no solo ESPERAR a que las cosas pasen.
Esto significa que estamos cambiando vidas. Y ¿qué hay mejor que eso?
La prosperidad puede ser difícil de alcanzar, especialmente cuando una persona está muy abajo en la escala económica.
Mejorar de forma considerable los ingresos puede llevar muchos años y un gran esfuerzo.
Eso sí, merece la pena.
¿Merece la pena por vivir con más dinero?
También. Pero, sobre todo, por el tipo de persona en la que te conviertes durante el proceso.
Conozco a una persona nacida en un pequeño pueblo agrícola.
Tenía 8 hermanos.
Eran muy pobres.
Su padre los había abandonado.
Su madre mandó a esta persona siendo un adolescente a la ciudad con un hermano mayor porque ella no podía dar de comer a todos.
Hoy en día, él es un próspero ejecutivo en una de las mayores multinacionales.
¿Cómo pasó de ese punto A al punto B?
Por muchas cosas de las que podemos hablar y aprender, pero el punto clave de hoy es este: subiéndose a hombros de personas más grandes.
¿Qué?
Sí, a hombros.
O, dicho de otra manera, con la ayuda de personas que estaban en una situación mucho mejor que la suya.
Por resumirlo, en la ciudad se hizo amigo de alguien que tenía acceso a muchos más recursos.
Con este amigo aprendió habilidades como informática, inglés y, más tarde, a conducir.
También gracias a este amigo conoció a otras personas con un nivel económico alto que luego le dieron oportunidades laborales.
Él hizo dos cosas muy bien: se relacionó con quien debía y aprendió de ellos como un niño pequeño.
Gracias a esto, saltó muchos peldaños hacia arriba con relativamente menos esfuerzo.
Lo que le podría haber llevado 15 años, lo consiguió en 7.
¿Sobre los hombros de quién puedes apoyarte?
Se suele decir que nos convertimos en el promedio de las 5 personas con las que más nos relacionamos.
Es cierto.
Mentalidad para la prosperidad y el emprendimiento
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