En los negocios y de cara a la prosperidad se habla mucho de enfoque, visión, perseverancia… y de muchos otros factores.
Sí, todos son importantes.
Pero casi nunca se habla de un detalle que parece insignificante… y no lo es: la calidad del espacio en el que trabajas.
Te lo explico.
Hay tantos espacios de trabajo como trabajos en el mundo, y por algún motivo, la mayoría de ellos está descuidada.
Recuerdo que cuando empecé a trabajar en oficinas, mi mesa estaba llena de carpetas, papeles… y hasta de migas de galletas.
Lo sé, es terrible.
Con el tiempo descubrí que el orden en mi mesa, y en mi despacho en general, me permitía estar más enfocado y más inspirado.
Sin duda, me hacía sentir mejor y rendía más que antes.
Podríamos decir que el orden físico fomenta el orden mental.
Esto pasa en oficinas, pero en otros espacios ocurre exactamente lo mismo.
Un amigo mío, que es autónomo y hace reformas, es un gran ejemplo.
Aún en medio de la obra, tiene sus herramientas en orden. Sabe dónde está cada cosa y gestiona su entorno de forma impecable.
En su furgoneta, igual: herramientas organizadas y materiales bien colocados.
Distinto es el caso de alguien que conozco que tiene un bar y trabaja en la cocina.
Aquello es un desorden monumental.
Encontrar la sal ahí es un misterio solo a la altura de la búsqueda del Santo Grial.
¿Cómo vas a crear platos increíbles si ni siquiera sabes dónde están los dichosos platos?
Esa claridad mental que necesitas debe traducirse en claridad en tu entorno.
Y, a su vez, el orden en tu espacio alimentará tu mente para dar lo mejor de sí.
Es un círculo virtuoso que trabaja a favor de tu progreso 🙂
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Mentalidad para la prosperidad y el emprendimiento
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