En cuanto a los que tienes cerca, ¿están progresando más que tú?
¡Qué más da!
En serio, es completamente irrelevante.
Atención, porque esto es importante.
El otro día, hablando con un amigo, me contaba que asistió a una cena con sus antiguos compañeros de la universidad.
Llevaban varios años sin verse.
Durante la cena pasaron muchas cosas, pero una de ellas fue que tuvo la sensación de que a todos les iba muy bien económicamente.
Al escucharles, todos parecían exitosos. O al menos, más exitosos que él.
A todos nos puede pasar que, en un momento determinado, sintamos que los demás avanzan y nosotros estamos estancados.
Es una trampa.
No caigas en ella.
En primer lugar, nunca sabemos lo que realmente vive otra persona.
Estamos en la época de Instagram, donde todos parecen felices y prósperos.
Spoiler: no es así. Ni de cerca.
Y lo segundo —y aún más importante—: si a otro le va mejor, igual o peor… no tiene absolutamente nada que ver contigo.
Tenemos que entender que cada persona es un mundo.
Un conjunto único de fortalezas y debilidades.
Cada persona tiene experiencias distintas, una familia, unos contactos…
Hay cientos de factores que influyen en que alguien prospere.
Cada uno de nosotros es único e irrepetible.
Sencillamente, no podemos compararnos con los demás.
Dicho esto, con el corazón en la mano, ojalá a todo el mundo le vaya bien.
No hay nada más ponzoñoso y vil que la envidia.
Deseemos siempre lo bueno a los demás.
Y luego, con respecto a nosotros, el enfoque debe estar en las cartas que nos han tocado.
¿Cuáles son nuestras fortalezas y ventajas?
¿Cuáles son nuestras debilidades e inconvenientes?
El tiempo que perdemos comparándonos absurdamente con los demás, deberíamos invertirlo en trabajar en nosotros mismos.
Ten esto en cuenta:
El proyecto más importante de tu vida eres TÚ.
Así que trabaja cada día en ESE proyecto.
Trabaja en ti.
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