Si entre todos los que recibís este correo coincide que hoy es tu cumpleaños, genial, ¡pásatelo muy bien!
Si no, que es lo más probable, te digo algo: cuidado con cometer este error con tus clientes.
No te preocupes que ahora lo entenderás perfectamente.
Hoy recibí un correo que decía: “Feliz cumpleaños David”.
Me parece maravilloso, si no fuera porque hoy NO es mi cumpleaños.
Vivimos en un momento trascendental de la historia gracias a la tecnología en general, y a la inteligencia artificial en particular.
Esto permite algo antes imposible: la personalización de los servicios.
De hecho, muchos expertos hablan de que en los negocios está llegando el BOOM de los productos y servicios personalizados.
Pero, y todo esto… ¿cómo se aplica? ¿por qué es importante para ti?
Daré unos ejemplos.
Imagina un WhatsApp inteligente para reservas y pedidos que reconoce al cliente, recuerda qué suele pedir y propone: “¿Lo de siempre o quieres probar algo nuevo hoy?”.
O una tienda de deporte que, según compras anteriores, sugiere zapatillas o accesorios compatibles.
Un restaurante que tiene todo lo que pide cada cliente y, en función a los gustos de cada uno, luego envía correos personalizados y automáticos para avisarles sobre cuándo se tendrá su plato favorito.
Y así podría pasarme el día entero con ideas sobre cómo ofrecer a nuestros clientes un servicio hecho a medida para ellos.
Esto, sin duda, puede generar una gran satisfacción en el cliente y afianza su relación con nuestros productos o servicios.
Pero hay un problema.
¿Cuál?
Piénsalo por un momento.
No, mejor te lo digo que voy con prisa.
El problema es hacerlo MAL.
Tan mal que enviamos un “feliz cumpleaños” cuando no lo es.
U ofrecer las mejores hamburguesas de Angus a un cliente vegano.
Mal.
Muy mal.
Si te interesan estos temas y quieres aprender más sobre ellos, dímelo, te apunto, y cuando lancemos los talleres te ofreceremos un servicio personalizado a tus gustos 😉
Yo ya estoy aplicando lo que enseño, ¿y tú?
