La semana pasada tuve visitas.
Un amigo mío, que vive en otro país muy próspero (quiero decir, próspero tanto el país como él 😅), estuvo por Madrid.
No sé si te pasa, pero cuando estamos con personas prósperas, aprendemos mucho.
O por lo menos, a mí me pasa.
Hoy quiero contarte un principio que recordé gracias a este amigo y que te puede resultar útil.
Como sabes, en estos mensajes comparto consejos, ideas, estrategias y reflexiones sobre prosperidad y emprendimiento.
Y esta vez no será la excepción.
Este amigo genera muchos, muchos miles de euros cada mes.
Tiene propiedades en varios países.
Inversiones de todo tipo.
¿Nació en una familia millonaria? No.
De hecho, su familia era bastante pobre.
¿Ganó la lotería? Tampoco.
Entonces… ¿cómo gana tanto dinero?
Eso te lo contaré otro día 😉
El punto es que teníamos que ir a un sitio donde, por lo complicado del aparcamiento, no era buena idea llevar mi coche.
Así que le propuse tomar un taxi.
Él me dijo:
—“¿Para qué vamos a pagar un taxi? Vamos en transporte público.”
“¿En transporte público?”, le pregunté, solo para asegurarme de que había oído bien.
No me lo imaginaba en metro.
Pues sí, fuimos en metro.
¿Sabes qué es lo más curioso?
Conozco a una persona que está en paro, que vive apenas de una pequeña ayuda del Estado, y que tiene dificultades para pagar el alquiler de su habitación.
Pero cuando tiene que ir a algún sitio —y tiene algo de dinero en el bolsillo— va siempre en taxi.
Quiero dejar algo claro: como amante de la libertad, estoy totalmente a favor de que cada persona haga lo que quiera con su dinero.
No quiero que esto suene como una crítica, sino como una invitación a reflexionar.
¿Cómo puede ser que la mentalidad de alguien capaz de generar tanto dinero sea tan distinta de la de alguien que apenas puede mantenerse?
¿Crees que nuestras acciones del día a día influyen en nuestra cuenta bancaria y en nuestros resultados en general?
Obviamente, sí.
Mi amigo rico respeta el dinero y lo cuida. Por eso decidió ahorrarse unos 20 euros de taxi.
Para muchos, esto puede parecer una tontería.
Pero para otros (pocos), leer esto será una llamada de atención para revisar cómo usan su dinero… y quizá empiecen a tomar decisiones distintas.
¿Cuál de ellos serás tú?
