Lo vi en sus ojos

Sí, sus ojos lo decían todo.

Y en ellos había una potente lección sobre emprendimiento que todos deberíamos tener en cuenta.

Hoy te la cuento.

Aunque estoy rodeado de tecnología que me permite transmitir información a todo el mundo en tiempo real, disfruto muchísimo pasando tiempo con alumnos de forma presencial.

Gracias a eso descubro cosas que difícilmente se perciben a través de una videollamada o una emisión por internet.

Todavía recuerdo una clase sobre emprendimiento que impartí a un pequeño grupo de personas en una cálida tarde de verano.

Suelo empezar mis charlas preguntando qué tipo de negocio tienen o qué les gustaría montar.

Una mujer que estaba allí dijo que quería abrir un negocio de costura y arreglos de ropa.

Nos contó que su madre era costurera y que había aprendido mucho de ella.

Continuó hablando de su madre y de cuánto la echaba de menos, porque había fallecido hacía unos años.

Mientras la escuchaba, se me ocurrió preguntarle algo.

—Y si no te dedicaras a eso, ¿a qué otro sector te dedicarías?

Ella contestó:

—¡A enseñar a niños!

En ese momento, su rostro esbozó una tierna sonrisa y se iluminó.

Sus ojos brillaron.

Se notaba perfectamente la pasión que sentía por los niños.

La siguiente pregunta era inevitable:

—Veo que tu verdadera pasión son los niños. Entonces, ¿por qué te dedicarías a la costura?

Ella agachó la cabeza y dijo exactamente lo que yo imaginaba que diría.

¿Qué dijo?

Es lo de menos.

Lo importante para ti y para mí hoy es que nos hagamos una pregunta:

Cuando pensamos en lo que hacemos, ¿realmente nos brillan los ojos?

Porque cuando te dedicas a algo que de verdad te gusta, es mucho más fácil entregar tiempo, esfuerzo y sacrificio.

Es probable que, si esta mujer se dedicara a la costura, llegara a ser una buena profesional.

Pero quizá, si se dedicara a enseñar a niños, llegaría a ser una profesional brillante.

Y eso no solo es bueno para el emprendedor.

Es bueno para todos.

Porque todos nos beneficiamos cuando alguien hace su trabajo con esa clase de pasión.

Esa que no hace falta explicar.

Se ve en los ojos.

Mentalidad para la prosperidad y el emprendimiento

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