Los listos trabajan para ellos

Los ricos lo son por ser muy inteligentes.

Al menos, eso es lo que muchos piensan.

¿Es realmente así?

¿Necesito ser muy “listo” para ganar dinero en los negocios?

Desde mi punto de vista, no.

Te lo explico.

Antes de nada, habría que ver a qué llamamos “inteligente” y a qué llamamos “rico”.

Pero como esto no es la Wikipedia, vamos a dejar los conceptos de lado.

Hoy quiero reflexionar sobre si realmente es necesario tener una gran capacidad intelectual para ganarse bien la vida.

De hecho, conozco casos de personas que, cuando eran niños, sacaban las mejores notas y todo el mundo les decía que llegarían muy lejos.

En muchos casos, no fue así.

Por supuesto, en la vida puede pasar de todo y hay excepciones para todo.

Sin embargo, hay un patrón que se repite mucho en los negocios: personas muy inteligentes trabajando para empresarios que, sobre el papel, parecen menos inteligentes que ellas.

¿Qué?

¿Por qué?

Porque tener éxito en los negocios suele tener mucho que ver con atreverse a hacer lo que los demás no quieren hacer.

Es asumir riesgos.

Es jugársela.

Es estar dispuesto a hacer el ridículo.

Y muchos de los “alumnos perfectos” no quieren arriesgar su buen nombre intentando algo que tiene muchas probabilidades de salir mal.

Sí, conseguir vivir de tu propio negocio es casi un milagro.

De hecho, por eso siento tanta admiración por cada emprendedor que abre su negocio cada día y no para de luchar.

Quien siempre fue un alumno reconocido quizá sienta que no tiene que demostrar demasiado.

En teoría, ya demostró su valía.

Además, este tipo de personas puede tender a seguir caminos más estructurados, mientras que emprender suele ser bastante más creativo, incierto y caótico.

Vamos, que emprender se parece bastante poco a un examen en el que sabes qué temas entran.

Si estabas en el grupo de los alumnos excelentes, puedes emprender perfectamente, pero tendrás que estar dispuesto a asumir riesgos, equivocarte y no dejarte atar por las expectativas que los demás tienen sobre ti.

Y si no estabas en la lista de los mejores, tampoco pasa nada.

Quizá nunca fuiste el más listo de la clase.

Pero puedes atreverte a hacer cosas que el más listo de la clase nunca se atrevería a intentar.

Porque los negocios no van de ser más inteligentes sino de atreverse más.

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