Debes saber desde el principio adónde quieres llegar.
¿Es así?
Bueno… depende. A veces no.
Te lo explico.
En el mundo del emprendimiento, y creo que en la vida en general, es importante saber hacia dónde vamos.
Pero, por mucho que tengamos claro nuestro destino, hay muchos factores que no dependen de nosotros.
Y ahí es cuando saber adaptarse cobra todo el sentido.
De hecho, hay casos en los que ir cambiando de rumbo sobre la marcha resulta clave para alcanzar el éxito.
Te cuento un par de ejemplos.
Conozco el caso de una emprendedora que empezó con un centro de belleza en el que ofrecía peluquería, estética, uñas, masajes, etc.
Sí, lo sé, muchas cosas.
Su idea inicial era dedicarse especialmente a los tratamientos estéticos con aparatos.
Pero la vida da muchas vueltas y, para no alargar la historia, con los años se dio cuenta de que, para ella, el mejor negocio era la peluquería.
Repito, para ella. En otros casos podría ser distinto.
Conozco otro caso en el que un emprendedor empezó a publicar vídeos en redes sociales.
Hablaba de viajes, mascotas, vehículos… y muchos otros temas.
Hasta que, con el tiempo, descubrió que lo que realmente le funcionaba era compartir sus recetas de cocina.
Curioso, ¿verdad?
En ambos casos vemos cómo estas personas empezaron tocando varios palos hasta que encontraron su espacio en el mercado.
Podría contarte un sinfín de ejemplos, pero creo que la enseñanza está clara.
No siempre sabes exactamente dónde acabarás encontrando tu sitio.
Y no pasa nada.
Lo importante es empezar, ponerse manos a la obra y prestar atención a las señales que te va dando el mercado.
A partir de ahí, es cuestión de ir adaptándose, haciendo ajustes y descubriendo qué es lo que mejor funciona y resulta más rentable para ti.
Porque una cosa es tener un objetivo y otra muy distinta es empeñarse en seguir un camino que no funciona.
No siempre sabrás desde el primer día adónde quieres llegar.
Como dice la canción: la vida te da sorpresas.
Y tú debes estar preparado para aprovechar las oportunidades que vayan apareciendo.
Como me gusta decir: no es necesario que veas toda la escalera desde el primer día.
Con que veas los primeros escalones, es suficiente para empezar a subir.
Luego, por el camino, ya iremos viendo qué surge.
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