De vez en cuando hay una pregunta que se repite.
Más aún en estos días de calor en Madrid, cuando el ambiente ya empieza a oler a playa.
Me dicen algo como: “si tú eres el dueño de tu negocio, ¿por qué no te tomas unos días y te vas a descansar o a relajarte en la playa?”.
La respuesta es un principio que todo emprendedor debe entender.
Dependiendo del tipo de negocio, trabajar por tu cuenta o tener tu propia empresa sí puede darte cierta libertad que quienes trabajan por cuenta ajena no tienen.
Y respecto a la pregunta que me suelen hacer, la respuesta es sí, podría hacerlo.
De hecho, podría no estar escribiendo esto ahora mismo.
Pero aquí viene el baño de realidad que todo emprendedor —o futuro emprendedor— debe incorporar en su vida: se hace lo que se debe, no lo que se quiere.
Eso implica que, aunque pueda no trabajar, trabajo igual.
Significa que, aunque podría no escribir, no dar una charla o no grabar un podcast, lo hago igual.
Sí, la tentación de usar la libertad para evitar responsabilidades es grande.
Pero me debo a mis clientes, a mis proveedores, a mis trabajadores… y también me lo debo a mí mismo.
Cuando empiezas un proyecto, como con todo en la vida, debes ponerte un objetivo.
Debes saber hacia dónde quieres ir.
Y eso tienes que recordarlo cada día.
Especialmente cuando tu cuerpo te dice que estás demasiado cansado para seguir.
La capacidad de hacer lo que se debe y no lo que se quiere es lo que diferencia a los ganadores de los que no lo son.
¿Y cuando parece que ya no quedan fuerzas?
Piensa en quién eres.
Piensa en lo que quieres conseguir.
Piensa en las personas que dependen de ti.
Piensa en por qué empezaste este proyecto.
Además, es justo aquí donde aparece uno de los factores más importantes del éxito: aprender a disfrutar de tus responsabilidades.
Pero ese es un tema para otro día.
¡Buen inicio de semana y éxitos!
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